Paraguayo? Joven? Misionero?

Como jóvenes el hecho de vernos en algún momento en un país ajeno al nuestro sirviendo a Cristo, llevando la gran comisión y transformando vidas hasta puede parecer hasta una utopía. Nuestro corazón late, cada vez que vemos o asistimos a un evento misionero somos de gran manera conmovidos y sabemos que Dios nos está llamando pero junto con ese llamado vienen las preocupaciones: el dinero, el idioma, la familia y muchas otras cosas más y vivimos frustrados creyendo mucho más en las preocupaciones que en el llamado en sí.

Soy Paraguayo y pensaba que gente de mi nacionalidad no podría de manera alguna ir de misiones por varios motivos. Primero, como siempre el financiero, venía de una familia pobre; segundo, es una nación muy chica “y estábamos con muchas necesidades acá para pensar a fuera”  (esa era mi manera de pensar y creo que de muchos), sumados al idioma, etc. pero como mencione mi corazón latía por los perdidos y cada vez que alguien conocía a Cristo mi corazón simplemente se aceleraba, hasta que me di cuenta de algo: Cuando Dios llamó a Saúl era el más pequeño de sus hermanos, de la familia más pequeña, de la tribu más pequeña y el mismo patrón se manifestó en la elección de David (excepto por que la tribu de David no era la más pequeña) (1 Sam 6:21). Eso me llevó a la conclusión de que para Dios, no se trata de un tema de nacionalidad, sino de disposición, gente suficientemente tan llena de Él que no tenga problema de creerle pese a toda circunstancia.

La bandera de Paraguay puede llevar la gran comisión a los países más lejanos. Nosotros, como jóvenes paraguayos, podemos ser usados para que todo un grupo de personas, y por que una nación, pueda conocer a Jesús. Pero la pregunta erradica en ¿Crees que uno de esos puedes ser vos?

John Maxwell decía en su libro, Vivir intencionalmente: El secreto de su éxito está marcado por su agenda diaria, y lo que vivimos diariamente refleja cuanto creímos nuestro llamado. Así que me gustaría darte algunos consejos en como podes avanzar hacía las naciones.

  1. Vive una vida de intimidad verdadera y genuina con Dios: La única manera de caminar hacia nuestro llamado y mantenerlo de una manera saludable es vivir en una constante relación con Cristo. No se trata de sentimientos ni de perfección, se trata de perseverancia, de estar ahí buscándole cuando sientas y cuando no, el combustible de la vida cristiana es estar con Papá, cuanto más importante en caminar hacia nuestro llamado.
  2. Involúcrate en las misiones en tu entorno: Muchas veces queremos llegar a un país lejano cuando no salimos a dos cuadras de nuestra comodidad. Entonces, para poder avanzar, involúcrate con misiones en tu iglesia local o en algún ministerio misionero y comienza a servir y nutrirte de gente que ya tiene una experiencia misionera. Eso te llevará a una mayor comprensión de las misiones.
  3. Prepárate: Hay muchos programas misioneros muy buenos en este país como para crecer en las misiones. Si ya tienes una nación que crees que Dios te llamó, prepárate conociendo la lengua, a las personas, las culturas. Si no, disponte para decirle que sí a Dios a donde quiera que Él te llame.
  4. Planifica un viaje misionero a corto plazo: Personalmente esa experiencia cambió totalmente mi vida, y me ayudó a entender y amar aún más a las misiones.

Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Romanos 13:11-12

El mundo está clamando por gente que esté dispuesta a dejar todo para que mediante - una palabra, un abrazo, o un servicio puedan llevar el mensaje de la Cruz, y Paraguay listo para enviar. 

La bandera de nuestra nación espera flamear en las misiones; por que al final, es Dios Quien llama, Quien financia, Quien prepara, y Quien está con nosotros hasta el fin de nuestros días, entonces ¿Nos vamos?

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