El Principio de Solidaridad y el Seguro Social

Uno de los temas que siempre suele generar discusiones, opiniones dispares o preguntas, en el ámbito de mis clases de finanzas, es el del seguro social y el consecuente aporte obligatorio, tanto de patrones como de obreros (empleadores y empleados).

En ese sentido, quisiera expresar mi opinión, con mucho respeto, del porqué deberíamos de aportar al seguro social, especialmente en el papel de empleador.

La principal razón, para mí, es el principio de solidaridad que sustenta este sistema, y que permite, mediante el aporte de muchas personas, con una característica común (obreros en relación de dependencia, por ejemplo), cubrir al trabajador de acontecimientos catastróficos o graves que podrían poner en peligro su futuro económico y el de su familia. Es gracias al aporte solidario y obligatorio de muchas personas, que el trabajador puede tener una protección mínima al acontecer situaciones que le impidan seguir generando ingresos, ya sea por un accidente, una enfermedad muy grave e incluso la  muerte; ni el más bien intencionado empleador, se hará cargo de las familias de sus trabajadores que queden con invalidez o muerte (al cónyuge por toda la vida y a los hijos hasta la mayoría de edad), en este sentido, también el empleador está protegido.

Asimismo, algunos trabajadores manifiestan su rechazo al seguro social, y justifican su rechazo con el hecho de que nunca usaron los beneficios del mismo, ni del componente de salud, ni de subsidios por haber sufrido alguna enfermedad. No obstante, desde la perspectiva de los que han pasado por un tortuoso y costoso tratamiento médico o han quedado con secuelas que les ha incapacitado, es fácil concluir que quienes no han necesitado recurrir a las prestaciones del seguro social, son personas muy bendecidas.

Dentro de nuestra “sabiduría criolla” no falta quien piensa en disfrazar, la relación de dependencia de sus empleados a través de la contratación como un servicio independiente, sin embargo, le exige horario y asistencia, además, la única factura emitida por el obrero es a nombre del empleador. A los fines de la legislación laboral, esto es simplemente disfrazar la relación de dependencia y a la hora de algún conflicto, el empleador lleva las de perder.
En un ambiente donde tantas empresas evaden el seguro social, algunos caer en el error de  pensar que al cumplir con el seguro social sobre el salario mínimo, ya estamos “haciendo un favor” al trabajador y estamos exentos de cumplir con otros beneficios laborales, que en realidad son obligaciones legales. Sin embargo, como empresarios cristianos, deberíamos ser ejemplos en el cumplimiento de las leyes del país.

Existen casos muy penosos en el que personas con sueldos altos, que aportaban solo por el salario mínimo “para no pagar tanto”, al tener un accidente que los incapacita, quedaron con un sueldo irreal, muy por debajo de su estándar de vida.

Muchos empleadores le dan énfasis, al hecho de que cumplir con el seguro social, les quita competitividad, y lastimosamente, tienen un cierto grado de razón. Ya que en un ambiente de evasión, las personas que cumplen con la ley, se encuentran en desventaja respecto a su competencia en cuanto a los costos operativos, pero en realidad, esta situación exige mayor creatividad y productividad, y fe de que Dios premia la obediencia, y no solo por el temor del castigo, sino al saber que con la solidaridad aplicada al seguro colectivo, estamos bendiciendo a otros.

Les invito a reflexionar en las palabras de San Pablo:
Por lo cual es necesario estarle sujetos (a las autoridades), no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Romanos: 13: 5,7-8
 

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1 Comment


Luis Díaz - May 22nd, 2020 at 12:57pm

Excelente artículo!