¿Quién está Muriendo en tu Casa?

Basado en Lucas 8:40-42, Marcos 5:21-24

A través del relato mencionado por Lucas, Mateo y Marcos podemos visualizar en nuestras mentes que Jesús es recibido por una gran multitud que lo esperaban deseosos de escuchar Sus enseñanzas, pues Su fama corrió por toda la región.

Me imagino a tanta gente rodeándolo tratando de ser escuchados buscando Su atención. En medio de toda esta algarabía entra en la escena un hombre con una actitud de desesperación que se hace espacio forzando y esquivando a tanta gente hasta llegar a Jesús. Este varón llamado Jairo tenía una única hija de 13 años que se estaba muriendo y con súplicas pedía a Jesús que entrase a su casa.

¡Qué triste escena!... ¡El tesoro de su familia se estaba muriendo!

Meditando en esta historia me imagino a muchos hogares donde hay una necesidad urgente de invitar a Jesús a entrar en Sus casas, pues hay un gran peligro de muerte por las violencias, los abusos, aflicciones económicas que impiden ver un horizonte esperanzador.

Según las estadísticas que circulan durante la pandemia que se ha desatado han crecido las denuncias por violencias en las casas que deberían ser los lugares de protección, de refugio, de armonía. ¿Quién está muriendo en tu casa?

Muchos niños sufren una triste orfandad de cariño, de respeto y el hogar se convirtió en un lugar de constante riesgo donde sus vidas corren peligro. Así mismo mujeres que son víctimas de ofensas, censuras y muchas necesidades, sin dejar de lado a los hombres que han perdido sus trabajos y se refugian en la crueldad de los vicios desatando el mal trato por no poder asumir el rol que le fue asignado. Pareciera ser que todo se ha puesto al revés y queda al descubierto las grandes falencias de una familia que nunca conoció el mensaje de salvación, no solo la del alma sino una salvación que incluye todas las aristas del ser humano a través de las enseñanzas que nos transmiten la Palabra que tiene vida y nos aleja de la muerte.

Hay una urgente necesidad de invitar a Jesús a que entre en los hogares, pues Su sola presencia traerá paz, sanidad, gozo, seguridad para el alma quebrantada.

Con Su presencia resucitan los sueños, las prioridades y son puestos en orden lo más importante para el ser humano. El Amor se refleja en los actos más sencillos como pasar tiempo juntos, mirarse a los ojos reflejando a través de ellos esa mirada profunda del amor verdadero de Jesús en nuestras vidas. Es el amor que produce la transformación de papá y mamá que pueden juntos construir un hogar en donde los hijos se sientan seguros de que en medio de las circunstancias siempre serán protegidos y sus sueños serán los que cuando crezcan contribuirán con una nación libre de violencia y de corrupción, porque han entendido que los valores y principios que se basan en el Amor no hace daño a nadie, sino que producen frutos de paz, justicia y libertad.

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