Regresen Alegrense e Impulsen a Otros (Serie 3/3)

Regresen Alégrense e Impulsen a Otros (Serie 3/3) forma parte de una serie que se llama: Lucas 10: El envío de los Setenta 3/3. En la Oración nace la Misión es el primer artículo de 1/3 y Vayan y Expresen el Reino de Dios  es el segundo articulo de 2/3.
Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. (Lucas 10:17-20)

1.) Con alegría y una correcta motivación.

 El éxtasis de servir a Cristo en cualquier lugar, donde El mismo nos haya puesto, y sobre todo si los resultados son visibles a los ojos físicos, en cuanto a la transformación de Dios en la vida de las personas, genera un aliento que debe ser normalmente reorientado, de modo que no sé desvié del verdadero propósito, para el cual Dios lo permite, que son las vidas transformadas, y Dios glorificado.

De manera especial siempre que estemos haciendo la voluntad de Dios, seremos felices, pero con una alegría que va mucho más allá de lo que el mundo puede llegar a conocer como tal. Así como la paz que Jesús nos da, y las motivaciones deben estar centradas en Cristo, no en uno mismo o en llenar las gritas del carácter o carencias que uno tenga en la vida.

Estas últimas cuestiones deben ser sanadas en el proceso antes, durante y después de aplicar el servicio a Dios, ya que somos seres caídos que vivimos en un mundo caído, no podemos pretender que todo sea perfecto, pero si podemos re encausar las cosas en la perspectiva correcta.

2.) Teniendo en cuenta de quién es la verdadera autoridad.
La verdadera y clarísima autoridad es de Cristo (Mateo 28:18), de hecho, fue Él Quien la gano en la Cruz, siendo obediente hasta la muerte y muerte de Cruz (Filipenses 2:8). Con esto en mente y en el corazón de manera constante, es importante recordar y caminar con el sentido correcto de las cosas, tanto que al regresar siempre ya sea a la presencia de Dios de día en día, o a la iglesia local, luego de años de servicio muy lejos de la ciudad de origen.

Si algo hemos logrado para Dios, fue solo por la autoridad de Cristo, fue Su gracia con nosotros como bien lo menciona el apóstol Pablo (1 Corintios 15:10). Esto también garantiza, que Quien nos envía, también asegura los resultados de la obra de salvación eterna, que no siempre debe tener resultados a la manera que nosotros queremos. Pero si nos ayuda a estar bien ubicados y dependientes en todo momento de aquel que es el verdadero dueño de la obra.  

3.) Examínense y examinen el trabajo alentando a otros.
Hay veces en que el enfoque, está más en los resultados que hemos logrado, antes que ver si somos realmente obreros aprobados (2 Tim 2:15). En esa obra que somos enviados a desarrollar en el mundo, con la predicación del evangelio. Y no me refiero solo a misioneros, o ministros profesionales, más bien a todos los creyentes, que son llamados a reconciliar al mundo con Dios, por medio de Jesucristo y del mensaje de salvación (2 Corintios 5:19).

Examinarse es muy importante en la vida cristiana, y es un deber de todo creyente. Puesto que el corazón humano esta caída, como ya hemos mencionado antes, más bien la atención aquí esta puesta en que realmente somos hijos de Dios adoptados por medio de Cristo, y esta obra de hacer discípulos es un elemento natural en la vida del creyente, es por eso que el enfoque de la alegría debe estar en ser realmente un nacido de nuevo. Además de impulsar a otros a todos estos menesteres.

Conclusión 
Al regresar de la misión diaria de servicio a Dios o al volver del campo misionero, es necesario mantener la alegría y el gozo de haber servido a Quien realmente es digno de todo nuestro servicio, alabanza y adoración. Haciendo esto como una entrega total y sin esperar nada a cambio más que solo glorificar y agradar a Dios.

No solo tener en cuenta, sino también mantener nuestra seguridad en que toda obra que Dios nos manda hacer es bajo Su autoridad, y para el agrado y obediencia al Padre, así como Cristo lo hizo, cuando estuvo anduvo entre nosotros, haciendo la obra del ministerio.

Examinemos nuestros pasos al trabajar para Dios independientemente a la función que cumplamos en la iglesia o la sociedad, para ver si realmente estamos en la fe. Y de este modo teniendo un corazón calibrado y aprobado por Dios también impulsemos a otros a hacer la obra del ministerio.  

Related Posts

No Comments