Tenemos un compromiso con el futuro

“Mi hijo Salomón es joven y tierno de edad, y la obra es grande.” 1Crónicas 29

David no pudo realizar su sueño de construir el Templo, pero Salomón lo hizo (1Cr. 28:3,6). El texto de 1Crónicas 29:1-14 nos enseña que David decide hacer un depósito en efectivo, no en el banco de Jerusalén sino en la Casa de Dios (245 toneladas de oro y otras tantas de plata), en favor de la siguiente generación, de tal manera que ellos tengan los mejores recursos y las mejores condiciones para adorar a Dios. Los que no creen en Dios preguntarían: ¿Qué motiva a un hombre a desperdiciar un tesoro tan grande?

1ª Motivación: Dios 
¿Cuánto Dios vale para mí? ¡Para David, Dios valía 245 toneladas de oro!
¿Cuánto de mi tiempo vale Dios? El ser humano no ama nada que no invierte tiempo y dinero.

2ª Motivación: Las futuras generaciones 
David explica que su hijo Salomón es joven e inmaduro, y que la obra es grande. Y ¿Cuál es el legado que David deja para la siguiente generación? ¿Dinero? No. El legado para los jóvenes y tiernos de edad es: “Dios merece lo mejor de los que somos y tenemos."

3ª Motivación: El privilegio de ofrendar 
En el v.14 David pregunta: ¿Quién soy yo y quién es tu pueblo para que tengamos el privilegio de contribuir? Cualquier persona puede dar sin amor, pero nadie puede amar sin donarse a sí mismo (Juan 3:16).

Desafío: ¿Qué herencia y legado dejaremos para aquellos que viene después de nosotros? ¡Tenemos un compromiso con el futuro!

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