TEMOR... ¿ A qué? y ¿Por qué?

Estamos viviendo tiempos donde el mundo está temblando, y el temor se siente por todas partes, en todas las esferas incluyendo a muchos hijos de Dios que están siendo afectados por las pestes y enfermedades que se meten sin distinguir a quien atacar.

En estas circunstancias saltan ante mis ojos las palabras de Dios cuya pregunta me sorprende: Por qué se amotinan las gentes y los pueblos piensan cosas vanas? (Salmo 2:1) y la respuesta que tengo es que muchos temen a la muerte, al sufrimiento, a las incomodidades. El piso de muchos se ha derrumbado bajo sus pies ante las amenazas del contagio del coronavirus que ha ganado la atención del mundo a través de los medios masivos de comunicación. A esto se suman las olas de violencias, abusos y desapariciones de niños, tornados, terremotos y van sumando.

Si hacemos un alto, podemos ver que estamos atravesando por un tiempo del que la Biblia nos dice que son los dolores de parto que se hacen sentir y nos están dando las alertas previas a lo que vendrá posteriormente.

Siguiendo con el Salmo 2 en los versos 2 y 3 dicen: Estarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra el SEÑOR, y contra su ungido, [diciendo]: Rompamos sus coyundas, y echemos de nosotros sus cuerdas y según se puede entender, los poderosos se juntan para planificar sacar a Dios de todas las esferas de la sociedad... hay un complot para destruir todo lo que se asemeja a Él, precisamente al mismo ser humano quien es su imagen y semejanza. Todo el sistema mundial quiere imponernos sus códigos quitando a Dios de todos los sectores atacando al Ser mismo partiendo de la falsa premisa de la inexistencia del Creador de todas las cosas. Pero Dios se ríe de ellos y así lo manifiesta en el verso 4: El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos y aún hay más para aquellos que lo desafían, pues continuando con el verso 5: Entonces hablará a ellos con su furor, y con su ira los conturbará.

Entonces, la pregunta es ¿A qué temer? y ¿Por qué temer? puesto que Dios mismo hablará a los poderosos en Su furor y los hijos que confían en Su Padre no serán avergonzados, los que fueron engendrados en el espíritu, somos hijos de Dios y Él nos dice que no temamos. Si nos dejamos dominar por el temor nos paralizaremos y estamos en un tiempo en que debemos avanzar venciendo al temor, confiando en el Padre Quien nos infunde valor y fortaleza.

Su promesa nos inspira en el verso 9: Los quebrantarás con vara de hierro; como vaso de alfarero los desmenuzarás.

¡Avancemos y no desmayemos confiando en nuestro Padre Celestial Quien tiene cuidado de Sus hijos; pues somos más que vencedores en Cristo Jesús!

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