Cumpliendo la Gran Comisión sin salir del Vecindario, Tomo 1

Contribuyentes: Tim y Margarita Revett
Educación Indígena Urbana Integral: Cumpliendo la Gran Comisión sin salir del Vecindario, Tomo 1
 
Debido a las circunstancias como la urbanización y la trágica desaparición de los bosques, miles de los Pueblos Originarios de Paraguay se han migrado hasta los centros urbanos, lo cual se traduce en un nuevo desafío para las iglesias evangélicas, quienes tienen el mandato de hacer “discípulos a todas las naciones” (Mateo 28:19). Por un lado, algunos de los Pueblos Originarios caen dentro o cerca de las cifras para ser considerada “etnias no-alcanzadas” con las buenas nuevas de Jesucristo.[1]  Por otro lado, hay grandes necesidades en el área social como la educación, el empleo y la salud. A pesar del llamado claro para que las iglesias locales hagan “bien a todos” (Gálatas 6:10), muchas de ellas aún no se despiertan al campo misionero intercultural en su propio vecindario.

Este artículo es el primero de dos tomos que describen el proyecto “Educación Indígena Urbana Integral” de la Organización Ñanduti, la cual actualmente trabaja en diez comunidades de las etnias Mbya Guaraní y Ava Guaraní alrededor del área metropolitana de Asunción. Antes de explicar las estrategias del proyecto, es importante describir en breve las comunidades indígenas urbanas.
 
La Gran Asunción alberga aproximadamente a 40 comunidades indígenas de por lo menos 13 de las 19 etnias de Pueblos Originarios de Paraguay. Es el centro urbano del Paraguay Oriental que tiene más comunidades indígenas, y una sola comunidad cuenta con una congregación evangélica. Efectivamente, si alguien siente el llamado de trabajar con Pueblos Originarios, no tiene que ir muy lejos de Asunción. Mientras algunas comunidades urbanas tienen unas pocas familias, otros tienen cientos de personas.

Al menos el 10% de toda la población indígena paraguaya vive en contextos urbanos.[2]  La migración de Pueblos Originarios hacia los centros urbanos es parte del patrón de la urbanización que ocurre en todo el mundo y con muchos grupos de personas. Con la excepción del pueblo Maká, muchas de las comunidades indígenas en la zona capitalina han migrado allí desde el interior del país en las últimas dos décadas. Hay varias razones por la migración de los indígenas a los centros urbanos.

Primero, muchas de las comunidades indígenas rurales no recibieron los títulos de sus tierras; así, cuando el gobierno o las entidades privadas se interesan en apropiarse de sus tierras, la comunidad no tenía respaldo legal para quedarse.

Segundo, las tierras de muchos indígenas se volvieron inhabitables debido a la deforestación y la contaminación que resulta del crecimiento de la población, la industria y la agricultura.

Tercero, la mayoría de los inmigrantes indígenas se trasladan al área de la ciudad capital en busca de atención médica, empleo y oportunidades educativas a las que no tienen acceso en muchas de las zonas rurales.

Algunas de las comunidades indígenas alrededor de Asunción poseen el título de su tierra. En muchos casos, las comunidades son asentadas sobre terrenos baldíos o fiscales. En todas las comunidades, sean con título o no, es necesario que los visitantes respeten el liderazgo y la cultura de la comunidad. Muchas comunidades urbanas se encuentran al margen del área metropolitana y tienen un ambiente casi rural. Varias comunidades se encuentran en medio de zonas residenciales y en los bañados del Río Paraguay. Al menos nueve de las comunidades indígenas urbanas cuentan con sus propias escuelas que están bajo la jurisdicción del Departamento de Educación Indígena del Ministerio de Educación y Ciencias. El proyecto de Educación Indígena Urbana Integral de la Organización Ñanduti visita con frecuencia la mayoría de las comunidades con escuelas.

Al darse cuenta de que hay un campo misionero en su propio vecindario, una iglesia local no debe lanzarse ciegamente en armar una campaña evangelística en una comunidad indígena urbana. Trabajo intercultural es complicado. Si no hacen caso a las lecciones u orientaciones que los obreros interculturales han aprendido—a menudo a duras penas—un grupo de cristianos con buenas intenciones pueden crear más problemas que avances.

Por eso es recomendado que una iglesia busque asesoría de las varias entidades en Paraguay, como la Organización Ñanduti, que pueden ayudarla prepararse para un trabajo intercultural. Aunque el equipo de Educación Indígena Urbana Integral reconoce que sus métodos constantemente necesitan modificaciones, se han visto resultados positivos. El tomo 2 va a hablar un poco sobre cómo el equipo trabaja en las comunidades indígenas urbanas.
  
   [1] Según Haney, una etnia es “no-alcanzada” cuando 2% o menos de su populación confiesa la fe evangélica (en Barnett, Discovering the Mission of God, 2012, p. 316).
   [2] CONAPI y AECID, “Desde y con los Pueblos Indígenas en Contextos Urbanos,” 2018, p. 8.

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