Deconstrucción y Reconstrucción

Contribuyente: Luis Díaz 

“Hijo de hombre: ¿podrán revivir estos huesos secos?” Ezequiel 37:3

Mientras Daniel y sus amigos fueron llevados al palacio de Nabucodonosor, Ezequiel se quedó en Jerusalén con la mayoría del pueblo. Y Dios le dio una visión de un valle lleno de huesos secos para enseñarle algunos principios:

1. La deconstrucción expone la realidad. La visión de los huesos secos y sin vida era la ilustración de la realidad espiritual de los Judíos: derrotados, paralizados, sin esperanza.

2. La deconstrucción trae más preguntas que respuestas. ¿Para qué sirven estos huesos? ¿Pueden volver a vivir? Muchas preguntas. Pero, la mejor respuesta es la respuesta de Ezequiel: “tú sabes Señor”.

3. Durante el proceso de deconstrucción y reconstrucción se debe tener mucha paciencia. La reconstrucción es un proceso. Dios podría haber transformado los huesos en un ejército en un abrir y cerrar de ojos. Pero ¿por qué perder tiempo?, ¿por qué no economizar palabras? Porque Dios nos enseña a tener paciencia y dependencia durante el proceso. Primero los huesos recibieron carne, tendones y piel, tenían apariencia de vida, pero les faltaba “el espíritu”. ¡Ven Espíritu de Dios y sopla sobre nuestra vida, nuestra familia, nuestra nación, y promueve vida abundante en nuestra existencia paralizada!

Desafío: Cuando el viento de la reconstrucción sopla, algunos construyen barreras, otros construyen molinos de viento.
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